La emigración vascofrancesa a la Argentina
extraído de "La Argentina de los vascos " en (http://www.eke.org/euskal_herria/euskal_diaspora/euskaldunen_argentina/euskal_herritik_argentinara)
La emigración hacia Argentina no ha sido ni la
primera ni la última de las grandes oleadas de emigración que
el pueblo vasco ha conocido.
En pleno auge del siglo XIX, sigue
provocando aún hoy un vivo interés y da lugar a debates
apasionados con relación a las razones de esa emigración masiva
del País Vasco, de la vida cotidiana al otro lado del Atlántico
o de los sueños con un retorno rara vez realizado.
La exposición "Euskaldunen Argentina"
inaugurada en enero de 2004 intenta aportar enfoques y
testimonios sobre la emigración de los vascos a Argentina en los
siglos XIX y XX, y más concretamente sobre la de los del país
Vasco Norte.
Exposición fruto del encuentro entre Ospitalea,
Centro de Educación del Patrimonio del Consejo General del
departamento de los Pirineos Atlánticos en Irissary, el
Instituto Cultural vasco, la asociación Euskal Argentina, los
amigos del museo de la Baja Navarra de Saint Palais y del
fotógrafo Kepa Etchandy.
Sumario
Desde el principio del siglo XVI,
América del Norte, (Terranova, Labrador, Golfo San Lorenzo), es
el destino de los pescadores Vascos que, al igual que
Portugueses, Bretones, y Normandos van a cazar la ballena y
pescar el bacalao.
La colonización de América del Sur y
la del territorio de La Plata en particular, (zona situada
alrededor del río que atraviesa Argentina, Uruguay y Paraguay),
debuta a partir del siglo XVI, bajo el impulso de los
exploradores y conquistadores españoles entre los que se
encontraban numerosos emigrantes Vascos. Durante mucho tiempo la
corriente migratoria de los Vascos del norte se dirigió a
España, a partir del siglo XVI se orienta hacia las colonias de
América del sur.
La primera ola migratoria vasca hacia
el país de La Plata (s. XVI, XVII, y XVIII) es el resultado
de decisiones individuales. Bajo el impulso de la corona de
España, los que parten son colonos, como Juan de Garay, deseoso
de conquistar nuevas tierras, pero en el siglo XVIII también son
funcionarios y misioneros los que cruzan el Atlántico.
Se organiza la segunda ola migratoria
(XIX y principios del XX).
Las primeras salidas masivas del País
Vasco de Francia, de Béarn y de manera más general de las
montañas pirenaicas tienen lugar a partir de 1830 cuando Samuel
Lafone, rico negociante de origen británico propone al gobierno
de Uruguay contratos a través de los que se compromete a
reclutar mano de obra. Entonces manda al francés Alfred
Bellemare a hacer una prospección a las islas de cabo Verde, a
las Canarias y al País Vasco de Francia con el fin de que
hiciera propaganda y organizara las expediciones.
A los emigrantes Vascos se les dirige
primeramente a Uruguay y después a Argentina ya que Uruguay
está en guerra entre 1843 y 1851. Por otra parte, el dictador
argentino Manuel Rosas es derrocado en 1852 por Justo José
Urquiza el cual abre a la emigración las puertas de Argentina.
A partir de entonces comienza para
Europa y sobre todo para los Vascos un largo periodo de
emigración a Argentina.
Es en 1848 con el descubrimiento del oro
en California cuando gran parte de los Vascos se dirige a ese Far
West en donde algunos se dedicarán a la cría de rebaños
destinados a alimentar a los numerosos buscadores de oro.
A mediados del siglo XX, surgen
varias causas, entre éstas el exceso de mano de obra, la crisis
económica, y los problemas monetarios que acarreados por el
declive progresivo de la emigración a Argentina dirigiéndose a
los Estados Unidos.
La presidencia de Justo José de
Urquiza, marca el inicio de una auténtica política de
inmigración. Uno de sus ministros, Alberdi, declara: "en
Argentina, gobernar es poblar".
Su objetivo es doble: poblar inmensos
territorios a fin que las colonias agrícolas puedan instalarse y
favorecer una aportación masiva de inmigrantes europeos,
españoles, italianos, franceses, suizos, alemanes
Alberdi, descendiente de Vascos, es muy favorable a la llegada de
Vascos y de sus vecinos, hasta tal punto que subraya la necesidad
de "despoblar los Pirineos".
Los primeros habitantes de la Pampa son
los indios Pampa, Guaraní, y Ranquel. Contra ellos se organizan
varias campañas del desierto. En 1870, el general
Roca, ministro del ejército del presidente Sarmiento
(1868-1874), dirige una ofensiva militar contra las tribus indias
del oeste y del sur de la Pampa, operación que concluye con su
exterminio. Estas "victorias" ofrecen nuevas tierras a
los colonos europeos.
"Hombres sin tierra hacia una tierra sin hombres"
El gobierno argentino realiza un auténtico recorte geométrico
de estas tierras sin indios. A los recién llegados se les
entregan parcelas rectangulares y así se convierten en
propietarios. El desarrollo del ferrocarril permite una mejor
explotación de los recursos agrícolas. En ese momento, la
atracción que ejerce Argentina sobre los Vascos es muy fuerte.
Así se inicia una era de estabilidad política y de crecimiento
económico. En 1880, tiene lugar la unificación del país.
Entre 1880 y 1914 se acelera el
movimiento agrícola a raíz de la llegada de cuatro millones de
personas. Sin embargo, a partir de 1890 el proceso de expansión
agrícola desciende acarreando la reducción de la mano de obra y
por consiguiente la inmigración. La crisis económica mundial de
1929 pondrá progresivamente fin a la salida de los Vascos de
Francia con destino a Argentina, pero, la guerra civil de España
en 1936 hará que los Vascos de España se dirijan a Argentina
por el camino del exilio.
Varias fueron las causas que
empujaron a los Vascos a salir masivamente de su país. La
coyuntura política, económica y social del siglo XIX jugó un
papel esencial.
- Las guerras de la Revolución del
Imperio (a finales del siglo XVIII y principios del XIX)
arruinaron el País Vasco.
- En cada familia, los hermanos pequeños se veían obligados a
trabajar como sirvientes en el caserío familiar o bien tenían
que buscarse el sustento o la fortuna fuera de su hogar.
- Los emigrantes ayudan financieramente a sus familias que se han
quedado en su país.
- Entre 1830 y 1856 la población del País Vasco aumenta.
- El pequeño artesanado rural no consigue resistir al auge
industrial del siglo XIX
- El servicio militar provoca insumisiones.
- El desplazamiento de los límites aduaneros en 1789 en Francia
y en 1842 en España tiene consecuencias negativas sobre la
economía del País Vasco.
Se observan también otras razones, como el deseo
de deshacerse de la autoridad de los mayores, la presencia en
América de parientes (hermanos, tíos, primos) o de amigos, el
mito de Eldorado americano alimentado por los Vascos
de regreso a su país, constituyen un sinfín de razones para
partir. Finalmente, la insistente llamada de los gobiernos
sudamericanos a la emigración vasca que tuvo un fuerte eco a
través de los agentes de emigración
La
partida la travesía
La emigración del siglo XIX fue
organizada y favorecida por los agentes de la emigración. Empleaban
a subagentes que recorrían pueblos y mercados pregonando
El
Dorado, promesa de triunfo social. Se les llamaba "uso
martxantak" "los comerciantes de palomas", ave
migratoria, refiriéndose al hombre que parte ¿Contratistas
interesados o simples intermediarios? En ambos casos, los agentes
de emigración tienen un doble papel: Reclutar y facilitar la
partida de los emigrantes. Entre los años 1865-1870, el
fenómeno de la emigración se amplia.
La ley sobre la emigración de 18 de
julio de 1860 así como las siguientes, marcan la voluntad del
gobierno francés de controlar la emigración, la actividad de
los agentes de emigración y las condiciones de transporte de los
emigrantes.
Se ordena una encuesta administrativa en
el distrito de Mauléon (provincias de Zuberoa y Baja Navarra)
del departamento de Bajos Pirineos, (Pirineos Atlánticos desde
1970), dicho distrito era el principal proveedor de emigrantes.
El objetivo es conocer mejor este fenómeno migratorio que
suscita fuertes inquietudes sea del lado de la República
(sangría demográfica para el campo francés y la insumisión al
servicio militar), así como por parte del clero que teme que los
fieles en Argentina se alejen de las buenas costumbres así como
la perniciosa influencia de los "Americanos" (indianos)
cuando regresen a casa.
El 7 de enero de 1902, el Prefecto de
Bajos Pirineos escribe al Subprefecto de Mauléon:
"De las informaciones que me han llegado, se desprende
que los agentes de la emigración a menudo hacen un uso abusivo
de su autorización administrativa. Esto es altamente
perjudicable para los intereses del Reclutamiento y hay que poner
fin".
La iglesia también ve mal todas estas
partidas, hasta tal punto que párrocos y misioneros cruzan el
Atlántico para retomar el alma de los emigrantes. En
1857, cuatro misioneros de Bétharram desembarcan en Argentina.
En 1905 es el turno de embarcar para Buenos Aires de las
Sirvientas de María; son recibidas por miembros de la Euskal
Etxea (la Casa Vasca).
En 1892, en una sesión del congreso
en París, el diputado Etcheverry elabora un balance oficial de
la emigración en su departamento de Bajos Pirineos de 1832 a
1892.
Las cifras presentadas sólo reflejan
parcialmente el fenómeno migratorio ya que no toman en cuenta la
emigración clandestina, (concretamente a partir del puerto de
Pasajes en Gipuzkoa), o la emigración no controlada, (algunas
compañías no estaban sometidas la vigilancia del estado).
- Dos de cada tres emigrantes, entre las
79.000 partidas constatadas oficialmente durante este periodo,
son Vascos.
- Hasta 1856, el 72% de las partidas son
hacia el área de La Plata: Montevideo es el puerto exclusivo de
llegada hasta 1849 en que se empieza a desembarcar en Buenos
Aires.
- En los primeros años, las mujeres
representan un número escaso (16% de 1832 a 1840), para alcanzar
38% de 1856 a 1864 y bajar a 30% en 1875.
- Los jóvenes están bien
representados: de 1865 a 1877, el 40% de los emigrantes tienen
entre 10 y 20 años.
La encuesta administrativa de 1900 confirma
que los cantones más montañosos son los principales proveedores
de emigrantes. En aquel año, más de la mitad de los que
partían eran originarios únicamente de los cantones de Saint
Jean Pied de Port y Saint Etienne de Baïgorry. La encuesta
también confirma la preponderancia de jóvenes de sexo
masculino.
Es a principios del año 1990 que el
nuevo propietario de una casa en Béhasque, (cantón de Saint
Palais), descubre un baúl repleto de viejos registros. A fin de
que fueran examinados, los confía al doctor Urrutibehety,
presidente de los Amigos del Museo de Baja Navarra. Se trata de
los registros del agente de emigración Guillaume Apheça,
(Domezain - 1828, Béhasque - 1919), responsable de las partidas
y también la correspondencia mantenida con su hermano, Jean,
negociante en Buenos Aires, que solía orientar a los recién
llegados y que cobraba más o menos a corto plazo, el adelanto
del precio de la travesía, que habían percibido los emigrantes.
Este reciente descubrimiento constituye
un elemento esencial sobre la emigración a Argentina desde la
Baja Navarra y Zuberoa. Deja entrever que el número de
emigrantes a Argentina, que en su mayoría eran originarios de
estas dos provincias, sobrepasa las 10.000 personas en la segunda
mitad del siglo XIX.
Muchos pasajes se pagan a crédito
debido al elevado coste del viaje. Guillaume Apheça pide por
término medio 300 francos por billete, es decir, actualmente el
equivalente de 900 euros. Los pasajeros parten en tres clases de
pasaje (en cabina, segunda clase y entrecubierta). Entre
1856 y 1910, la duración de la travesía va evolucionando, de
tres meses (en velero) a veintidós días (barco a vapor). Las
condiciones del viaje son duras y penosas, (mareos, falta de
oxígeno, promiscuidad, mala alimentación).
Así es como los emigrantes descubren
las primeras dificultades de su gran aventura.
Lamentos de un Vasco que parte a
Montevideo
"Quizás nadie se atreva a
hablar claramente del tiempo de la travesía y decir todo lo malo
que hay que decir: patatas podridas, sardinas con ojos rojos,
esto es lo que se nos ofrecía, nos daban arcadas. Con un nudo en
el estómago, sin miedo a soñar demasiado ya que las tripas nos
mantenían en alerta, las entrañas revueltas, el ojo oscuro,
más muertos que vivos, así es como descubrimos
Montevideo".
Naufragio del Léopoldina Rosa
Este barco, que zarpó el 31 de enero de 1842 del puerto de
Bayona, naufragó el 9 de junio frente al cabo Castillos en
Uruguay. De los 303 pasajeros, entre los que se encontraban
numerosos emigrantes Vascos, 231 perecieron y sólo se salvaron
72.
la vasta diócesis que la divina
providencia ha confiado a su piedad, se encuentra un número
considerable de Vascos y Bearneses que la emigración ha
conducido hasta allí. Son originarios de mi diócesis de Bayona,
la lengua española les es extraña y no conocen otra que la de
su país de origen, tememos mucho por ellos en lo que concierne
su santidad y su salvación" (...).
A principios del siglo XIX, la acogida
de los emigrantes apenas estaba organizada. Al término de la
dictadura de Rosas en 1852, las leyes respaldan y reglamentan la
emigración:
·
La ley de 27 de septiembre de 1854, restaura la Comisión de
inmigración que interviene en las discrepancias no sólo entre
el emigrante y su agente de emigración, sino también entre el
emigrante y el patrón. Tres años más tarde, el gobierno
argentino construye en Buenos Aires un hotel destinado a los
emigrantes. Así es como desde su llegada, cuentan con un techo y
un cubierto hasta que encuentren un empleo.
·
La ley de emigración y de colonización de octubre de 1876,
desarrolla un sistema piramidal de organización junto con el
departamento de inmigración de Buenos Aires que supervisa las
comisiones de inmigración repartidas por todo el país y de las
que dependen las agencias de colocación. Éstas orientan a los
emigrantes y pueden intervenir en la redacción y ejecución de
contratos de colocación.
Así mismo, la ley precisa las facilidades materiales de las que
pueden disfrutar desde su llegada: alojamiento y comida gratuitos
durante cinco días en los hoteles destinados a tal efecto,
transporte hasta el lugar de trabajo
De 1870 a 1930, Argentina acoge a cerca
de seis millones de emigrantes que principalmente eran
originarios de España e Italia.
En lo que concierne a los Vascos, éstos
tienen la suerte de contar con una red de relaciones en
Argentina. Los hoteles Vascos juegan un papel muy importante:
acogen a los recién llegados y les buscan una situación.
Los trinquetes son también puntos de
encuentro para los que desembarcan en Buenos Aires. Finalmente,
en las pulperías (tiendas de alimentación-bares en el campo) a
las que a menudo se encuentran adosados los frontones, son los
únicos lugares en donde se charla, se hacen las compras y hay
distracción en varios kilómetros a la redonda.
¿Qué tipo de trabajo ejercían los
Vascos a finales del siglo XIX y en la primera mitad del siglo
XX?
La ganadería y productos derivados.
Hasta 1870, los Vascos trabajan como pastores. En cuanto han
ahorrado un poco, se compran algunas cabezas de ganado y hacen
prosperar el rebaño. Los Vascos se forjan una buena reputación
gracias a los productos derivados del ganado: esquilado manual
del ganado ovino para vender la lana, comercio del cuero y de las
pieles del ganado
Otros se especializan en el oficio de
lecheros. Instalados en grandes haciendas de 2.000 a 3.000
hectáreas, explotaciones agrícolas especializadas en ganadería
vacuna productora de leche, ubicadas en los alrededores de Buenos
Aires, allí crían vacas y corderos. Cada mañana van a vender a
la ciudad leche, mantequilla y quesos.
Numerosos son los Vascos que trabajan en
los saladeros cerca de Buenos Aires, en donde matan y despiezan
bueyes para salarlos antes de exportarlos. La industria de los
saladeros en Argentina como en Uruguay se encuentra casi
exclusivamente entre sus manos. Es un Vasco, llamado Sansinena el
que en 1882 pone fin a esta industria sustituyendo la carne
salada por la congelada. Así es como también encontramos Vascos
poceros, alambreros que trabajan en las operaciones de limpieza
de la pampa y de cercado de los prados
La agricultura
Los Vascos y los Bearneses cultivan fruta y verduras en los
alrededores de las ciudades, y cereales en el norte del país.
Ganaderos (suroeste) y cultivadores (norte) se benefician de las
concesiones de tierra otorgadas por el gobierno.
Los oficios de la construcción
En la ciudad aumenta la necesidad urgente de alojamiento, (debido
a la rapidez del crecimiento demográfico), y se contrata a
albañiles, carpinteros y obreros especializados en los oficios
de la construcción. Los Vascos dominan la industria de la
fabricación de ladrillos.
El comercio y la restauración
Además de la artesanía y la construcción, los Vascos trabajan
también en el comercio y en la restauración. Están presentes
en el sector de la alimentación, (lecheros, queseros,
carniceros, panaderos, charcuteros), en oficios que están en
vías de desaparición, (zapateros, hojalateros) y las mujeres en
la rama de la limpieza, el cuidado de la ropa, (sirvientas,
lavanderas, planchadoras
). Los Vascos venden las alpargatas
producidas en Zuberoa. Finalmente los estibadores del puerto de
Buenos Aires son en general originarios de Lapurdi o de Gipuzkoa.
En cuanto comienza a implantarse
económicamente, la comunidad vasca también se organiza en las
áreas social, educativa y cultural. En algunas ocasiones es
ayudada en esta labor por la iglesia que encuentra así el modo
de incrementar el número de sus fieles
En 1857, cuatro religiosos del
monasterio de Bétharram (Béarn), desembarcan en Buenos Aires.
El obispo de esa diócesis les confía la administración de la
iglesia de San Juan (rápidamente pasó a llamarse la
iglesia de los Vascos), allí se celebra la misa en
euskera.
A los padres Betharramistas se les llama
"padres bayoneses".
El 19 de marzo de 1858, el padre
betharramista Barbé, abre en Buenos Aires el colegio San José
en el que acoge a cuatro niños. El colegio se ubica cerca del
barrio Once, sede de los lecheros Vascos de Flores, y tiene por
finalidad el facilitar la escolarización de sus hijos. El deseo
de fundar una escuela dedicada exclusivamente a la comunidad
vasca, no se realiza, ya que diez años más tarde, los niños de
origen vasco son minoritarios en el establecimiento docente.
Actualmente se le sigue llamando "El colegio de los
Vascos".
Otro padre betharramista, François
Laphitz, será uno de los iniciadores de la Euskal etxea de
Buenos Aires con la ayuda del mecenas suletino Martin
Errecaborde.
Los
centros vascos
El primer centro Vasco-Argentino,
llamado Laurak bat, (cuatro que hacen una, en
referencia a las cuatro provincias vascas de España), nace en
Buenos Aires en 1877, un año después del de Uruguay. Es el
fruto de la obra de unos refugiados carlistas (partidarios de Don
Carlos: guerra civil que padeció España en el siglo XIX).
En 1895, veintinueve Vascos, originarios de las tres provincias
vascas de Francia, crean el centro Vasco-Francés.
El centro Navarro data del mismo año.
Estos centros Vascos de Buenos Aires cuyo primer objetivo es la
ayuda mutua y a los emigrantes, poseen también sus publicaciones
en las que el euskera está presente.
Laurak bat edita de 1878 a 1891 un
periódico bajo el mismo nombre (en él aparecen, entre otros
poemas, cantos de Iparraguirre), más adelante, en 1893 publica
el semanal La Vasconia. El centro vasco-francés crea, en 1898,
Euskal Herria, diario de los vasco-franceses de Río de La Plata,
y también Haritza (1898-1912).
En 1905, los miembros de los tres
centros crean la Euskal Etxea (casa vasca) en Lavallol (a 25
kilómetros de Buenos Aires), institución educativa, social y
cultural.
El objetivo primordial de la Euskal
Etxea es proponer servicios a la comunidad vasca en su conjunto,
y concretamente en el área de la educación escolar y en todo lo
relativo a la vejez.
Entre 1893 y 1913, se cuentan en total
diez periódicos Vascos en Argentina. Es en 1910 cuando aparece
La emigración vasca de Pierre Lhande, obra que fue
reeditada varias veces. La emigración vasca en Argentina,
también va acompañada por una literatura que es esencialmente
cantada. En 1900 se crea la primera ópera vasca Artzai Mutilla
(libreto de Pedro Mari Otaño, y música de Félix San Pelayo).
Se estrena en Buenos Aires en el teatro Colón en 1927.
Entre los poetas más notables cabe
citar a José Mendiague (1845 - Hasparren Lapurdi 1937,
Montevideo Uruguay) que vivió en Argentina. Compuso unas
cuarenta canciones que datan de antes de 1910. En ellas evoca su
difícil situación de emigrado, la defensa de la cultura vasca y
comenta los eventos políticos. También elogia a los
poetas emigrados como Iparraguirre, Otxalde y Otaño.
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